La pensión no te llega a fin de mes: qué hacer

Has trabajado toda la vida. Y ahora vives mirando y calculando todo por no tener una pensión acorde.
Si la pensión no te llega a fin de mes, no has hecho nada mal. Te explicamos lo que puedes hacer hoy y, al final, una opción que casi nadie te ha contado.
No es que gastes mal
Nadie lo dice en voz alta, pero pasa en muchas casas: al jubilarse, los gastos no bajan al mismo ritmo que los ingresos. La luz, la comunidad, la comida y la salud siguen ahí, y a muchos hogares la pensión les cunde menos que antes.
Si te pasa a ti, es aritmética, no falta de cabeza.
Primero, mira lo que ya te corresponde
Antes de nada, comprueba que cobras todo lo que te toca.
Complemento a mínimos. Si tu pensión es baja, la Seguridad Social puede completarla hasta una cantidad mínima. Depende de tus ingresos y de tu situación familiar. Pregunta en la Seguridad Social si te corresponde; suele bastar una llamada o una cita.
Ayudas de tu comunidad y de tu ayuntamiento. Muchas administraciones tienen ayudas para pensionistas con ingresos bajos, sobre todo en suministros y vivienda. Pregunta en los servicios sociales de tu ayuntamiento. Es gratis y no compromete a nada.
Tarifas y bonos sociales. Si cumples los requisitos, hay descuentos en la factura de la luz. Revisa con tu compañía o en la web del Gobierno.
Cómo ajustar sin dejar de vivir
Ajustar no es renunciar. Es ordenar.
- Apunta un mes entero de gastos. Casi todo el mundo descubre dos o tres partidas que no esperaba.
- Revisa lo que pagas cada mes sin pensar: seguros duplicados, suscripciones, teléfono, comisiones bancarias.
- Renegocia lo que puedas: luz, gas, internet y seguro del hogar suelen tener margen.
- Separa lo fijo de lo que eliges. Así sabes cuánto margen real tienes para vivir.
Si haces todo esto y sigue sin llegarte, el problema ya no es de gestión. Es de ingresos.
Lo que casi nadie te dice: tu casa vale y hoy no te da nada
Muchos propietarios de más de 65 años tienen una vivienda que vale mucho. Y una pensión que no alcanza. Las dos cosas a la vez.
No tienes que irte de tu casa para que te ayude. Hay formas de obtener dinero de tu vivienda y seguir viviendo en ella, cada una con ventajas e inconvenientes:
- Cobrar una cantidad cada mes mientras vivas.
- Cobrar un importe importante ahora y seguir aquí.
- Pedir un dinero con la casa como garantía, siendo propietario al 100%.
- Vender y seguir viviendo en ella.
Ninguna vale para todo el mundo. Por eso lo primero es saber cuánto podría darte la tuya. Te explicamos las cinco opciones, con sus pros y sus contras, en este artículo.
Lo que no debes hacer cuando el dinero aprieta
- No aceptes la primera oferta ni firmes con prisa. Una decisión sobre tu casa no se toma en una tarde.
- No pidas un crédito rápido para tapar el mes. Suelen ser caros y el problema vuelve.
- No avales a nadie con tu vivienda sin que un abogado o un notario de tu confianza te lo explique.
- No desconfíes de todo ni confíes en todo. Comprueba quién te ofrece algo, que sea una entidad autorizada y que te expliquen también las opciones que no son la suya.
Cómo hablarlo con tus hijos sin sentirte una carga
Muchos padres callan porque no quieren preocupar. Y muchos hijos lo notan y tampoco saben cómo preguntar.
Puedes empezar así: "He estado haciendo cuentas y quiero contarte lo que estoy pensando. No te pido nada. Quiero que lo sepas." Hablarlo antes de decidir no es pedir permiso. Es evitar sorpresas y muchos disgustos.
Si eres tú el hijo o la hija, prueba a preguntar "¿cómo lo lleváis de dinero?" antes que "¿necesitáis ayuda?". La primera pregunta es más fácil de responder.
El primer paso: calcular, no decidir
No tienes que decidir nada hoy. El primer paso es saber cuánto podría darte tu casa.
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Este artículo es orientativo y no sustituye el consejo de un profesional.