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Vender tu casa y seguir viviendo en ella: las 4 formas

13 de octubre de 2026· 9 min de lectura
Vender tu casa y seguir viviendo en ella: las 4 formas

Sí, se puede. Vendes la propiedad de tu casa, pero no tu hogar: sigues viviendo en ella el resto de tu vida, y así queda firmado ante notario.

Hay cuatro formas de conseguir dinero con tu casa sin irte de ella: tres son ventas y la cuarta es un préstamo en el que sigues siendo el dueño. Cambia cuánto cobras, cuándo lo cobras y qué queda para tu familia. Aquí las tienes todas, con lo bueno y con lo malo.

¿Se puede vender la casa y seguir viviendo en ella?

Sí. La idea es sencilla: vendes la vivienda, pero te reservas el derecho a seguir viviendo en ella. Ese derecho se firma en la escritura, ante notario, y se inscribe en el Registro de la Propiedad. Nadie puede pedirte que te vayas.

Lo que cambia es quién es el dueño. Tú dejas de serlo. A cambio, recibes dinero: de una vez, cada mes o de las dos formas.

Por eso no es una decisión para tomar en una tarde. Primero hay que entender qué te da cada opción y qué te quita.

Las 4 formas de conseguir dinero con tu casa sin irte

1. Vender la casa y quedarte a vivir de por vida (nuda propiedad)

Vendes la propiedad, pero te quedas el usufructo: el derecho a vivir en la casa mientras vivas. Cuando faltes, el comprador pasa a tener la casa completa.

  • Qué cobras: un importe de una vez, el día de la firma.
  • Cuánto: menos que si vendieras la casa vacía, porque el comprador tiene que esperar. Cuanta más edad tienes, más se acerca al valor de la casa.
  • Gastos: por ley, quien vive en la casa suele pagar el IBI y los gastos normales de comunidad. Las obras grandes corresponden al nuevo dueño. En la escritura se puede pactar otra cosa.
  • Tus hijos: no heredan la casa. Heredan lo que quede del dinero que cobraste.
  • Vuelta atrás: no la hay.

Es para ti si quieres un buen importe de una vez y no te importa que la casa no pase a tus hijos. Más detalles en la página de la nuda propiedad.

2. Vender y quedarte en casa con el máximo dinero desde el primer día (Vivienda Inversa)

Vendes la casa y, en la misma firma, te quedas un alquiler para toda la vida. No pagas nada cada mes: el precio de ese alquiler ya se descuenta del dinero que recibes.

  • Qué cobras: un importe alto el día de la firma.
  • Gastos: dejas de pagar IBI, derramas y seguro de la casa.
  • Tus hijos: no heredan la casa. Si faltas antes de lo previsto, la parte del alquiler que no has usado va a tus herederos.
  • Vuelta atrás: no la hay.

Es para ti si quieres el mayor importe posible desde el primer día y olvidarte de los gastos de la vivienda. Más detalles en la página de la Vivienda Inversa.

3. Vender a cambio de una renta cada mes mientras vivas (renta vitalicia)

Vendes la casa a cambio de un dinero fijo cada mes, para toda la vida. Y sigues viviendo en ella.

  • Qué cobras: una cantidad cada mes, mientras vivas. A veces, también una parte al principio.
  • Lo bueno: sabes lo que entra cada mes, vivas los años que vivas.
  • Lo malo: si faltas pronto, el total cobrado puede quedarse corto frente a lo que valía la casa.
  • Tus hijos: no heredan la casa.
  • Vuelta atrás: no la hay.

Es para ti si lo que te quita el sueño es llegar a fin de mes, más que tener un dinero guardado. Más detalles en la página de la renta vitalicia.

4. No vender y pedir dinero con tu casa como garantía (hipoteca inversa)

Es la única de las cuatro en la que no vendes. Es un préstamo con tu casa como garantía y sigues siendo el dueño. Es para mayores de 65 años o personas con dependencia o una discapacidad igual o superior al 33 %.

  • Qué cobras: normalmente una cantidad cada mes. No tienes que devolver nada mientras vivas.
  • Lo bueno: la casa sigue siendo tuya.
  • Lo malo: la deuda crece cada año con los intereses y puede comerse buena parte de la herencia.
  • Tus hijos: heredan la casa y la deuda. Eligen entre pagarla y quedarse la casa, o venderla para pagarla.

Es para ti si quieres que la casa siga siendo tuya y tus hijos podrían hacerse cargo de la deuda. Más detalles en la página de la hipoteca inversa y en la explicación del Banco de España.

Las 4 formas de un vistazo

  • Nuda propiedad: cobras un importe el día de la firma. Te quedas hasta el final. Normalmente sigues pagando el IBI y la comunidad.
  • Vivienda Inversa: cobras un importe alto el día de la firma. Te quedas hasta el final. Dejas de pagar IBI, derramas y seguro.
  • Renta vitalicia: cobras una cantidad cada mes, de por vida. Te quedas hasta el final. Los gastos dependen del contrato.
  • Hipoteca inversa: cobras normalmente cada mes. Te quedas hasta el final y la casa sigue siendo tuya, pero la deuda crece.

En las tres ventas, la casa deja de ser tuya y no hay vuelta atrás. En la hipoteca inversa sigue siendo tuya, pero con una deuda que crece. Por eso merece la pena compararlas con calma.

¿Cuál encaja contigo?

No hay una mejor que otra. Hay una que encaja con lo que tú quieres.

  • Si quieres el máximo dinero hoy y olvidarte de gastos: mira la Vivienda Inversa.
  • Si quieres un buen importe y no te importa seguir pagando el IBI: mira la nuda propiedad.
  • Si lo que necesitas es un ingreso fijo cada mes: mira la renta vitalicia.
  • Si quieres que la casa siga siendo tuya: mira la hipoteca inversa y habladlo en familia.

Si te lo estás pensando por tus padres, empieza por preguntarles qué quieren conservar. La respuesta suele dejar fuera dos o tres opciones.

¿Quieres ver cuánto te daría cada una? Calcúlalo aquí, sin compromiso. Y si lo que buscas es sacar dinero sin vender, lo tienes en Tu piso puede darte dinero sin que tengas que venderlo.

Qué pasa con tus hijos

En las tres formas de vender, la casa deja de ser parte de la herencia. Lo que heredan tus hijos es lo que quede del dinero que hayas cobrado. Con la hipoteca inversa heredan la casa, pero también la deuda.

Para muchos padres, eso pesa. Para muchos hijos, pesa más ver a sus padres apurados cada mes viviendo en una casa que vale mucho.

Hablarlo antes de decidir evita disgustos.

Lo que tienes que comprobar antes de firmar

  • Que tu derecho a vivir esté en la escritura. Firmada ante notario e inscrita en el Registro de la Propiedad.
  • Quién compra. Una empresa conocida, con trayectoria y con dirección. Que te expliquen también las opciones que no son la suya.
  • Quién paga cada gasto. IBI, comunidad, derramas, seguro y obras. Por escrito.
  • Los impuestos. Si tienes más de 65 años y es tu vivienda habitual, la ganancia de la venta no paga IRPF, tampoco si vendes la nuda propiedad y te quedas el usufructo (Agencia Tributaria). La plusvalía municipal es otro impuesto: pregunta en tu ayuntamiento.
  • Una segunda opinión. Que lo revise un abogado o un asesor de tu confianza que no cobre por la operación.
  • Sin prisa. Si alguien te mete prisa, desconfía. Una decisión así se toma con calma.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llama vender la casa y seguir viviendo en ella?

Depende de la fórmula. Las más conocidas son la venta de la nuda propiedad con reserva de usufructo y la renta vitalicia. La Vivienda Inversa combina la venta con un alquiler de por vida que ya está pagado, así que no pagas nada cada mes.

¿Puedo vender mi casa al banco y seguir viviendo en ella?

Lo normal es que los bancos no compren tu casa. Lo que ofrecen algunas entidades es la hipoteca inversa: un préstamo con la casa como garantía, en el que sigues siendo el dueño.

¿Y si todavía la estoy pagando?

Se puede. Con el dinero de la venta se cancela lo que quede de la hipoteca, en la misma firma ante notario. Tú cobras la diferencia.

¿Cuánto me pagan?

Depende sobre todo de tres cosas: lo que vale tu casa, tu edad (y la de tu pareja, si la tienes) y la forma que elijas. La única manera de saberlo es calcularlo con tus datos.

¿Pago impuestos si tengo más de 65 años?

Si es tu vivienda habitual, la ganancia de la venta no paga IRPF. La plusvalía municipal sí puede tocarte. Y si cobras una renta cada mes, pide que te expliquen cómo tributa antes de firmar.

El primer paso: saber cuánto te daría tu casa

No tienes que decidir nada hoy. El primer paso es saber cuánto podría darte tu casa en cada una de estas formas.

Te lo calculamos en 2 minutos, sin datos bancarios y sin compromiso. Te explicamos cada opción con lo bueno y lo malo, y decides tú. O decides que ninguna.

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Este artículo es orientativo y no sustituye el consejo de un profesional. Datos actualizados en octubre de 2026.


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